|
¿Por
qué bicicletas eléctricas?
Las bicicletas eléctricas son un medio
de desplazamiento cómodo, silencioso y
de costo por kilómetro prácticamente
despreciable (del orden de 0,50 € por cada
recorrido de entre 40 y 60 km.). Permiten desplazarse
en estrecho contacto con el medio y recorrer sin
esfuerzo distancias de entre 40 y 140 kilómetros
con una sola carga, según el tipo de batería
que alimente el motor y el modo de asistencia
seleccionado. La bicicleta eléctrica puede
ser utilizada tanto por adolescentes como por
personas de la tercera edad. Puede emplearse para
ir al trabajo o realizar agradables excursiones
por el campo o la playa, desplazándose
a una velocidad media superior a 18 km./hora sin
sudar. Las pendientes no suponen problema alguno
para este tipo de bicicletas que son, con respecto
a las convencionales, entre un 35 y un 50% más
rápidas, según el tipo de recorrido.
Las baterías de litio que alimentan sus
motores eléctricos permiten recorrer entre
20.000 y 30.000 kilómetros casi en absoluto
silencio y, al igual que las tradicionales, las
bicicletas eléctricas no necesitan licencia
ni seguro.
Para que una bicicleta tenga condición
legal de bicicleta eléctrica en la Unión
Europea tiene que:
a) no superar los 40 kg. de peso.
b) proporcionar asistencia únicamente mientras
se pedalea (no debería tener acelerador).
c) contar con un dispositivo que desconecte automáticamente
la asistencia del motor a partir de 25 km/h.
d) disponer de un motor de potencia no superior
a 250 W.
¿Cómo funcionan
las bicicletas eléctricas?
Funcionan mediante sensor de movimiento, o mediante
sensor de par. El sensor de movimiento detecta
cuándo el usuario pedalea y activa el funcionamiento
del motor. El nivel de asistencia se puede seleccionar
mediante un display LCD ubicado en el manillar.
El sensor de par, por su parte, no sólo detecta
cuándo el usuario pedalea, sino la intensidad
con que lo hace, haciendo que el motor asista
al pedaleo de forma proporcional al esfuerzo desarrollado
por el usuario. Algunas bicicletas, además,
llevan incorporado un acelerador que permite activar
el motor independientemente del pedaleo, lo que
facilita la arrancada desde parado. En algunos
modelos este acelerador se desconecta automáticamente
al llegar a una velocidad prefijada (entre 6 y
8 km./h.) y en otros funciona permanentemente,
haciendo que la bicicleta se comporte como un
ciclomotor. La utilización de una bicicleta
eléctrica exclusivamente con acelerador
disminuye aproximadamente en un 50% su autonomía,
además de acortar sensiblemente la vida
del motor y de la batería. El sistema del
acelerador tipo ciclomotor se instala en algunas
bicicletas, pero éstas dejan de tener la
condición legal en España de bicicletas
eléctricas, al igual que aquéllas
que están asistidas por motores de más
de 250 vatios. Si bien no va a tener ningún
problema a la hora de circular con este tipo de
bicicletas eléctricas que se saltan la
normativa actual vigente, debe tener presente
las posibles consecuencias legales en caso de
sufra un accidente en el que se encuentren implicadas
terceras personas.
¿Por qué
bicicletas eléctricas con batería
de litio y no de plomo?
Una bicicleta con batería de litio pesa
entre 17 y 26 kilos, según modelo, lo que
supone casi 10 kilos menos que una bicicleta similar
con batería de plomo. Esto garantiza poder
pedalear sin ayuda del motor en todos aquellos
tramos que no sean en pendiente o con viento en
contra. Si a esto unimos el hecho de que la batería
de litio ofrece más autonomía, entrega
la carga linealmente casi hasta su agotamiento,
cuenta con una vida más duradera y tiene
una tasa de auto descarga muy baja (aproximadamente,
un 8% mensual), se comprenderá que el precio
más elevado de una bicicleta eléctrica
con batería de litio se vea ampliamente
compensado por sus ventajas. Si vive en un piso
y debe verse obligado a subir y bajar la bicicleta
en ascensor, agradecerá haber adquirido
una bicicleta con batería de litio en vez
de plomo, una tecnología, por cierto, ya
obsoleta. Existen también bicicletas cuyos
motores están alimentados por baterías
de níquel (ni/mh), sin embargo, la mayoría
de los fabricantes están sustituyendo estas
baterías por las de litio por su mayor
eficacia.
¿Qué autonomía
real tiene una bicicleta eléctrica con
batería de litio?
Depende del tipo de batería de litio que
utilice, del peso del ciclista, de la dificultad
del recorrido y de cómo utilice la bicicleta
el usuario. Generalizando, un ciclista de unos
90 ó 100 kilos de peso puede recorrer con
una bicicleta eléctrica dotada con una
batería de 36 voltios y 10 amperios alrededor
de 40 kilómetros reales empleando la máxima
asistencia disponible, distancia que puede llegar
a triplicarse en algunos modelos de gama alta.
Actualmente, la mayoría de las bicicletas
eléctricas disponen de un selector de potencia
ubicado en el manillar, lo que permite ahorrar
batería al permitirnos seleccionar el grado
de asistencia según el trazado de la pista
por la que circulemos. En cualquier caso, una
bicicleta con batería de litio es lo suficientemente
ligera como para poder pedalear en llano, o en
una ligera pendiente, sin ayuda del motor.
Para calcular la autonomía real de una
bicicleta eléctrica, en el supuesto de
que su conductor no pedaleara en absoluto y sólo
se desplazara en llano mediante el empleo del
motor, y de que el peso total del conjunto bicicleta-ciclista
fuese de unos 100 kg., sólo hay que multiplicar
el voltaje de su batería (usualmente entre
24 y 36 voltios) por los amperios de la misma
(entre 8 y 18 Ah.) y por la velocidad máxima
que puede rendir con el motor (casi siempre limitada
a 25 km./hora). La cifra que nos dé la
multiplicación de estos 3 factores, dividiéndola
entre la potencia del motor (250 w., normalmente)
nos dará la autonomía real teórica
en kilómetros de la bicicleta. Los motores
que trabajan con baterías de 36 voltios
tienen más potencia que los que trabajan
con 24, notándose la diferencia fundamentalmente
en las subidas.
¿Cuánto
dura una batería de litio?
Una batería puede durar entre 3 y 4 años
y admitir hasta 1.000 recargas, si bien a partir
de las 500 recargas, o 2 años de antigüedad,
se produce una disminución aproximada de
la efectividad entorno al 20%. Lo habitual es
que la vida media de una batería de litio
sea de unos tres años y medio.
¿Qué cuidados
exige una batería?
Las baterías de litio no tienen efecto
memoria, por lo que pueden recargarse sin temor
a dañarlas aunque sólo se hayan
descargado parcialmente. Deberá proceder
a una carga completa de la batería cada
dos meses si no ha utilizado en ese tiempo su
bicicleta. Aunque la batería de litio suele
cargarse en un periodo comprendido entre 3,5 y
6 horas, dependiendo del modelo, en las tres primeras
recargas que efectúe deberá mantenerla
conectada al cargador una 8 ó 10 horas.
Nunca deje que se agote del todo la batería
ni la almacene totalmente descargada; ambas cosas
podrían dañar la batería
de manera irreversible.
¿Es suficiente
un motor de 250 vatios para mover con soltura
una bicicleta?
Un ciclista aficionado medio desarrolla entre
180 y 200 vatios de potencia, es decir, algo menos
que el motor de una bicicleta eléctrica.
Además, la fuerza del motor se suma a la
del propio ciclista, por lo que nos encontraremos
en ciertos momentos con valores de entrega de
potencia similares a los desarrollados por los
ciclistas profesionales de elite. Dado que la
asistencia se desconecta automáticamente
al llegar a 25 km/h (salvo en algunos modelos
de la marca Kalkhoff, en los que la asistencia
llega hasta los 45 km/h), no podremos alcanzar
la misma velocidad que un profesional del ciclismo,
pero en cuestas o con el viento en contra muchos
ciclistas nos mirarán sorprendidos sin
entender muy bien cómo hemos podido rebasarles
sin aparente esfuerzo. Además, podremos
desplazarnos en llano a una velocidad sostenida
de entre 20 y 25km/h sin ningún esfuerzo.
¿Todos los motores
de bicicleta empujan con la misma fuerza?
Obviamente, no. Algunos motores, por su tecnología
o ubicación, transmiten a la rueda un mayor
par, y aunque trabajen teóricamente a 250
vatios y su velocidad máxima no supere
los 25 km/h legalmente permitidos por la ley,
empujan con más fuerza. Por otra parte,
los motores instalados en el eje del pedalier
(motor central) ofrecen un mejor aprovechamiento
de la potencia que desarrollan al estar ubicados
por delante de la transmisión. Además,
no es lo mismo que un motor esté instalado
en una bicicleta de alta gama, cuyos componentes
móviles apenas ofrecen rozamiento, que
en una bicicleta de gama baja. Los motores Bosch
ofrecen una mayor sensación de empuje que
los Panasonic, pudiéndose ambos considerar
motores de alta gama.
¿La bicicleta
eléctrica puede ser una alternativa al
transporte urbano?
La velocidad media del metro de Madrid es de 17
kilómetros por hora, siendo la velocidad
media del tráfico en superficie de 24 km.
por hora. En Barcelona la velocidad media en superficie
es de 22 km. por hora. Una persona madura y sin
entrenamiento previo puede hacer sin esfuerzo
medias reales en una bicicleta eléctrica
superiores a los 18 km. por hora, con la ventaja
adicional de no tener que perder tiempo en aparcar.
Para trayectos urbanos con radios inferiores a
8 kilómetros la bicicleta es, en la práctica,
tan rápida como el metro o el coche particular,
y tan sólo un poco más lenta que
una motocicleta. No hablemos ya de su utilidad
para transitar por zonas céntricas y peatonales,
o para evitarnos las zonas de estacionamiento
regulado. Si fuéramos conscientes de este
hecho y de las ventajas que nos aporta desplazarnos
en bicicleta, así como del ahorro económico
que esto supondría para nuestro bolsillo,
las bicicletas eléctricas inundarían
las calles de nuestros pueblos y ciudades.
|